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las tarjetas

Tarjetas perforadas en un Telar de Jacquard.
Tarjetas perforadas de un gran órgano de danza

Las tarjetas perforadas fueron usadas por primera vez alrededor de 1725 por Basile Bouchon y Jean-Baptiste Falcon como una forma más robusta de los rollos de papel perforados usados en ese entonces para controlar telares textiles en Francia. Esta técnica fue enormemente mejorada por Joseph Marie Jacquard en su telar de Jacquard en 1801. Charles Babbage lanzó la idea del uso de las tarjetas perforadas como un modo de controlar una calculadora mecánica que él mismo diseñó. Herman Hollerith desarrolló la tecnología de procesamiento de tarjetas perforadas de datos para el censo de los Estados Unidos de América de 1890 y fundó la compañía Tabulating Machine Company (1896) la cual fue una de las tres compañías que se unieron para formar la Computing Tabulating Recording Corporation (CTR), luego renombrada IBM. IBM manufacturó y comercializó una variedad de unidades máquinas de registro para crear, ordenar, y tabular tarjetas perforadas, aún luego de expandirse en las computadoras sobre el final de la década del 50. IBM desarrolló la tecnología de la tarjeta perforada como una herramienta poderosa para el procesamiento de datos empresariales y produjo una línea extensiva de unidades máquinas de registro de propósito general. Para el año 1950, las tarjetas IBM y las unidades máquinas de registro IBM se habían vuelto indispensables en la industria y el gobierno. "Do not fold, spindle or mutilate" ("No doblar, enrollar o mutilar") es una versión generalizada de la advertencia que aparecía en algunas tarjetas perforadas, que se convirtió en un lema en la era de la post-Segunda Guerra Mundial (aunque mucha gente no tenía idea de lo que significaba spindle)

Una tarjeta perforada típica para guardar datos, en blanco.

Desde el 1900 hasta la década del 50 y las tarjetas perforadas fueron el primer medio para el ingreso y almacenamiento de datos, y el procesamiento en computación institucional y según los archivos de IBM: "Por 1937 [...] IBM tenía 32 prensas trabajando en Endicott, N.Y., imprimiendo, cortando y apilando de 5 a 10 millones de tarjetas perforadas cada día".[1] Las tarjetas perforadas eran usadas incluso como documentos legales, así como cheques y bonos de ahorro del gobierno de los Estados Unidos de América. Durante la década del 60, las tarjetas perforadas fueron gradualmente reemplazadas como primera medida por almacenamiento de datos en cintas magnéticas, mientras computadoras mejores y más capaces se hicieron disponibles. Las tarjetas perforadas fueron todavía comunmente usadas para ingreso de datos y programación hasta mediados de la década del 70, cuando la combinación de almacenamiento de discos magnéticos de más bajo costo y terminales interactivas asequibles sobre minicomputadoras más baratas hicieron obsoletas a las tarjetas perforadas también para este rol

vision de las tarjetas

Las tarjetas perforadas son un medio barato y eficaz para la grabación de datos capaces de ser procesadas por medios mecánicos. La presencia o ausencia de un agujero en los casilleros destinados a guardar esos datos es, salvando las distancias, algo similar a las marcas binarias “tostadas” en un disco compacto. Su época dorada abarcó casi por completo la primera mitad del siglo XX, hasta que los medios magnéticos comenzaron a reinar en los años sesenta y, sobre todo, en los setenta.

La aventura de las tarjetas perforadas comenzó muy tempranamente. En 1725 Basile Bouchon utilizó una cinta de papel con perforaciones para generar un “programa” de patrones en una máquina tejedora. Un año más tarde, el sistema se mejoró, por medio de un método de intercambio de esos “programas”. ¿Podría considerarse al telar mecánico como una computadora primitiva? Hay quien así lo ve, sobre todo al mirar los modelos automáticos de Joseph Jacquard, diseñados a comienzos del siglo XIX, controlados por cintas escritas con “programas” en soporte perforado.

Incluso Charles Babbage pensó en controlar su computadora programable, la famosa máquina analítica de 1837, por medio del mismo sistema. Como la idea general era muy buena, las cintas y tarjetas perforadas terminaron por extenderse por doquier. Así, Herman Hollerith patentó en 1887 su sistema de cálculo con esas tarjetas que se utilizó con máquinas tabuladoras en la tarea de gestión del censo de los Estados Unidos del año 1890. A partir de ahí, además de dar vida a IBM y servir para animar máquinas calculadoras de todo tipo, apareció en sistemas industriales, oficinas, grandes laboratorios, además de constituir uno de los sistemas de entrada-salida más utilizados por los primeros ordenadores electrónicos, ya bien entrado el siglo XX.

La primera tarjeta perforada

El telar de tejido, inventado en 1801 por el Francés Joseph Marie Jackard (1753 - 1834), usado todavía en la actualidad, se controla por medio de tarjetas perforadas. El telar de Jackard opera de la manera siguiente: las tarjetas se perforan estratégicamente y se acomodan en cierta secuencia para indicar un diseño de tejido particular. Charles Babbage quiso aplicar el concepto de las tarjetas perforadas del telar de Jackard en su motor analítico. En 1843 Lady Ada Augusta Lovelace sugirió la idea de que las tarjetas perforadas pudieran adaptarse de manera que proporcionaran que el motor de Babbage repitiera ciertas operaciones. Debido a esta sugerencia algunas personas consideran a Lady Lovelace la primera programadora.

Herman Hollerit (1860 - 1929). La oficina de censos estadounidense no terminó el censo de 1880 sino hasta 1888. La dirección de oficina ya había llegado a la conclusión de que el censo de cada diez años tardaría más que los mismos 10 años para terminarlo. La oficina de censos comisionó la estadística Herman Hollerit para que aplicara su experiencia en tarjetas perforadas y llevara a cabo el censo de 1890. Con el procesamiento de las tarjetas perforadas de Hollerit, el censo se terminó en sólo 3 años y la oficina se ahorró alrededor de U$$ 5,000,000 de dólares. Así empezó el procesamiento automatizado de datos. Hollerit no tomó la idea de las tarjetas perforadas del invento de Jackard, sino de la "fotografía de perforación". Durante décadas, desde mediados de los cincuenta la tecnología de las tarjetas perforadas se perfeccionó con la implantación de más dispositivos con capacidades más complejas. Dado que cada tarjeta contenía en general un registro (Un nombre, dirección, etc.), el procesamiento de la tarjeta perforada se conoció también como procesamiento de registro unitario.

En 1946, se terminó de construir una computadora electrónica

completamente operacional a gran escala, y se llamó ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Computer – integrador numérico y calculador electrónico). La ENIAC construida para aplicaciones de la Segunda Guerra mundial, se terminó en 30 meses por un equipo de científicos que trabajan bajo reloj. La ENIAC, mil veces más veloz que sus predecesoras electromecánicas, irrumpió como un importante descubrimiento en la tecnología de la computación. Pesaba 30 toneladas y ocupaba un espacio de 450 metros cuadrados, llenaba un cuarto de 6m x 12m y contenía 18,000 bulbos, tenía que programarse manualmente conectándola a 3 tableros que tenían más de 6,000 interruptores. Ingresar un nuevo programa era un proceso muy tedioso que requería días o incluso semanas. A diferencia de las computadoras actuales que operan con el sistema binario (0,1) la ENIAC operaba con uno decimal (0,1,2..9). La ENIAC requería una gran cantidad de electricidad. La leyenda cuenta que la ENIAC, construida en la Universidad de Pensilvania, bajaba las luces de Filadelfia siempre que se activaba.

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